Un paréntesis para Bruno Hortelano

Exagerando el diagnóstico, el atletismo para Bruno Hortelano es el tiempo de su vida que transcurre entre cada titulación universitaria. El atleta español más impactante de los últimos tiempos, velocista supersónico campeón de Europa de 200 metros, ha decretado un paréntesis en su inmersión en los libros para entregarse por entero a las pistas. Hortelano ya es ingeniero biomédico -una titulación reciente cuya definición más aceptada podría ser la aplicación de los principios de la ingeniería a las ciencias de la vida– con una nota de 9,5. Pero su pasión es la medicina (en la modalidad de oncología) y a ello estaría dedicado hoy si no fuese porque es un atleta profesional y ha fijado su objetivo en lograr una medalla en los 100 o los 200 metros de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.

Hortelano tiene 25 años y unas inquietudes poco comunes en los deportistas profesionales españoles. La genética ha influido, sin duda, en su inclinación por el conocimiento. Sus padres son biólogos moleculares, científicos del País Vasco y Cataluña que emigraron a Australia (donde nació el atleta), vivieron en Canadá y hoy desarrollan su actividad profesional en la capital de Kazajistán (Astana) como investigadores. «Bruno lleva un médico dentro. Es una vocación pura», asegura su representante y mentor, Alberto Armas, una de las personas que le ha aconsejado depurar su relación con los libros y dedicar cuatro años de su vida al atletismo.

Hortelano se graduó en ingeniería biomédica en la Universidad de Cornell para ser médico algún día. Así lo exige el sistema universitario estadounidense, donde se ha criado. Pasó una especie de reválida o MIR (con nota de 9,5) y eso le permite ahora estudiar su pasión, la medicina. Duda entre decantarse por la rama de la oncología o, como sus padres, por la investigación, pero ha establecido un pacto con su entrenador, Adrian Durant, y su mánager Alberto Armas para posponer su segunda carrera universitaria hasta que se celebran los Juegos de Tokio 2020.

Hasta allí espera llegar Bruno Hortelano con marcas exclusivas de los talentos únicos. Quiere bajar agún día de los 10 segundos en 100 metros (su récord de España es 10:06) y de 20 segundos en los 200 (20:12 el récord), cifras que lo situarían junto a los grandes atletas negros de la historia.

Ensayo favorable

Para ello se entrena con Durant en una ciudad estadounidense de 30.000 habitantes (Ithaca) frontera con Canadá. Su mánager asegura que ha recibido ofertas de las cinco mejores universidades de EE.UU. para que estudie medicina. Hortelano quiere seguir en Cornell, donde hace unos días realizó un ensayo que acreditó la recuperación total del terrible accidente que casi le secciona la mano derecha (tiene 200 puntos en esa zona reconstruida). Un test de salida de 30 metros registrado por células fotoeléctricas que miden todo -tiempo de reacción, velocidad, potencia, amplitud de zancada…- y un 500 metros a tope con zapatillas lisas, sin clavos, que anunciaron la rehabilitación total del velocista, ausente en el Mundial de Londres.

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