PSG, 805 millones en 180 minutos

MADRIDActualizado:

Mañana, 14 de febrero, se citan en el Santiago Bernabéu el día de los enamorados y el miércoles de ceniza. Jornada de elevada carga emocional que Real Madrid y PSG proyectarán sobre el verde de Chamartín, con dos distintos modelos y muchos millones en juego. Si el club blanco, sin opciones en Copa y en Liga (salvo milagro), tiene por delante una eliminatoria que marcará su futuro a corto plazo, la entidad francesa no se queda a la zaga. Para el PSG, el mérito no está en ganar su liga (menor) y las dos copas que se disputan en el país vecino, retos todos ellos dados por hecho desde verano. Todo lo que no sea levantar la orejona, el próximo 26 de mayo de Kiev, será el fracaso de un ambicioso proyecto cimentado en un tsunami de cientos de millones de euros que ha revolucionado el fútbol moderno hasta cifras económicas nunca vistas.

El PSG se presenta en la capital de España con una inversión de 805 millones de euros, la segunda más cara del mundo tras el Manchester City (878). Más de la mitad (418) se los gastó el pasado verano: Neymar (222), Mbappé (180, aunque a pagar el verano que viene ya que actúa como cedido este curso) y Yuri Berchiche (16). Un desembolso faraónico para tapar las vergüenzas de la pasada temporada, escenificadas en el 6-1 ante el Barcelona, la mayor remontada de la historia de la Champions (el PSG había ganado la ida 4-0), y en el sonrojante segundo puesto de la Ligue 1, conquistada por el Mónaco tras cuatro años de hegemonía parisina con Laurent Blanc de entrenador.

Ultimátum

«La fuerza de un gran club es mantener la cabeza fría y la unidad en los momentos difíciles. Ahora, debemos extraer todas las lecciones de este fracaso y no reaccionar en caliente. No se debe juzgar un proyecto por un solo partido, sino mirarlo en su globalidad», explicó Al-Khelaïfi días después de la hecatombe parisina en el Camp Nou.

Entonces, el diagnóstico del dueño del PSG fue benévolo de cara a la opinión pública. No tanto de puertas para adentro, donde Emery fue llamado a capítulo y se le concedió un año más de cortesía con un objetivo claro: o la Champions, o a su casa.

A cambio de ese ultimátum, Al-Khelaïfi le prometió fichajes relumbrantes, y ha cumplido con su parte del trato. Ahora es Unai quien tiene toda la responsabilidad en su mano. 180 minutos para eliminar al doce veces campeón de Europa y demostrarle a su jefe y a Europa que el PSG ya es un club mayor de edad capacitado para lograr la primera Champions de su historia: «Estamos listos para disputar esta eliminatoria. El Real Madrid no es el peor rival contra el que nos podíamos haber enfrentado. Tenemos el nivel para ganarles. Es un gran desafío para el club», reflexionó el técnico vasco horas después del sorteo.

Nasser Al-Khelaïfi es el presidente del PSG desde octubre de 2011. Meses antes, Tamim bin Hamad Al Thani, el emir de Qatar, había comprado el 70% del club parisino y su íntima amistad con este extenista profesional fue clave para que le situara la frente del club galo, con el objetivo de convertir al PSG en el mejor club de Europa: «Estaremos en lo más alto en solo tres años», prometió entonces Al-Khelaïfi.

Su ambicioso pronóstico no se ha hecho realidad. Cierto es que en Francia, a excepción de la pasada temporada, nadie tose la dinastía parisina, pero en Europa aún camina a rebufo de las clásicas potencias: Real Madrid, Barcelona y Bayern.

Frontera, los cuartos

De hecho, en la últimas cinco Champions, ha habido una involución. Nunca pasaron de cuartos de final, y la pasada edición cayeron en octavos de manera catastrófica. Tres veces el Barcelona (2013, 2015 y 2017), una el Chelsea (2014) y otra el Manchester City (2016) apearon de la competición al PSG, que una temporada tras otra veía cómo su millonaria inversión era incapaz de, ni siquiera, alcanzar las semifinales de Champions.

Para este curso, Al-Khelaïfi rompió la hucha, harto de ser un quiero y no puedo. El doble examen ante el Madrid es el desafío definitivo de un multimillonario modelo de club que sigue mirando con envidia desde el sofá como cada mes de mayo la final de la Champions no forma parte de su agenda.

La eliminatoria contra el Real Madrid también es el mayor reto de la carrera de Neymar Jr., llamado a ser el mejor jugador del mundo, pero aún hoy a la sombra de Cristiano y Messi. El brasileño ya tiene en su poder una Champions, la lograda con el Barcelona en Berlín (2015), pero aquella Copa de Europa, como todos los títulos azulgranas de los últimos diez años, llevaba el sello de Messi.

Ese fue el principal argumento para marcharse al PSG el pasado verano: «Quería algo más grande, nuevos desafíos y mi corazón me decía que era el momento de cambiar. Vengo a ayudar al PSG a escribir la historia del fútbol», explicaba Neymar el día de su presentación, negando que los 30 millones de euros netos anuales fueran la razón de su salida del Barcelona.

Ahora ha llegado la hora de la verdad para el brasileño, cuya exigencia en Francia está muy por debajo del máximo nivel europeo. De jugar contra Real Madrid, Atlético, Sevilla, Valencia o Villarreal, a hacerlo contra al Amiens, el Troyes, el Anger o el Dijon. Un paso atrás en su carrera que solo se justifica ganando la Champions como cabeza de cartel, lo mismo que le ocurre a los 805 millones de euros que ha costado la plantilla del PSG.

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