El Sky apaga la primera etapa alpina

«Nada. Un arañazo». Mikel Landa enseña el hilo de sangre seca que brilla bajo la venda de su brazo derecho. Sobre le rodillo, descongestiona el músculo tras la primera etapa alpina, la que ha ganado, con su estilo de equilibrista y su talento, el francés Alapilippe por delante de Ion Izagirre, demasiado calculador. La venda de Landa es de la caída el domingo entre los tramos de pavés. El arañazo es de esta etapa, de un enganchón en los kilómetros neutralizados. Dos golpes. Ya sabe soportarlos. «El Sky, con su ritmo, nos ha quitado a todos las ganas de movernos», confiesa.«Hoy no era la etapa para que yo atacara. Necesitaba un par de días para recuperarme de las heridas del domingo», dice. Sonríe mientras le cuelgan de la nariz gotas de fatiga. El Tour le ha concedido esa tregua. «La próxima etapa es más propicia. Los tres del Movistar podemos hacer daño», avisa. Landa, aún herido, guarda en un bolsillo ese gen rebelde. Tiene un contrato firmado con la historia del Tour: buscará, con Valverde y Quintana, entrar en la leyenda. Para eso es ciclista. Y para lograrlo tendrá que acabar con el Imperio, con el Sky.

El conjunto británico le puso una tapa a la primera jornada alpina. Tiene tanto poder, tanto intimida, que Froome y su lugarteniente Thomas deciden el ritmo del Tour. Ellos mandan. Ni siquiera esta esquina de los Alpes donde los maquis plantaron las semillas de la Resistencia frente a los nazis encendió a los rivales del Sky. Ahogados ante el ritmo de gregarios de la talla de Castroviejo, Kwiatkowski, Poels y Bernal. Superávit de talento. Entre todos le pusieron un candado a las subidas a La Romme y la Colombiere. El Sky se limitó a descartar a Urán y a candidatos menores como Mollema, Majka y Zakarin. El resto, incluidos Landa, Valverde y Quintana, ocupó su puesto a rueda del tanque inglés. Y eso que esta etapa tenía perfume de pólvora.

Subida con historia
Por la Colombiere pasó Pantani en el Tour 2000 enrabietado por la humillación a que le había sometido Armstrong en el Mont Ventoux. «El Pirata», destrozado por esa fuga suicida, ni llegó a la meta, pero provocó el desfallecimiento del todopoderoso americano. «Vivir libre o morir» es el lema de estas montañas. En la Colombiere también, Contador atacó en 2009 y dejó atrás a Armstrong, que era su compañero en el Astana. Le habían prohibido hacerlo, tenía que someterse al tejano. Se negó. Bruyneel, director de ambos, maldecía al madrileño en el coche. «
¡Para, Alberto, para!
», le ordenaba. Pantani y Contador eran rebeldes. La Colombiere los detectó enseguida. En este pasiaje nació la Resistencia de Francia en el II Guerra Mundial.

Pero la sombra de los dos finales en alto que vienen, en La Rossiere y el Alpe d’Huez, apagó el inicio de la montaña. Enseguida se apresuró hacia la meta una fuga cargada de buenas piernas: Ion Izagirre, Calmejane, Taaramae, Gaudu, Alaphilippe… Y Van Avermaet, el líder del Tour, el campeón olímpico, el clasicómano belga que mejor honra el maillot amarillo. Sabe que, en realidad, no es suyo. Es un líder regente. Estaba predestinado a perderlo en el inicio de los Alpes. Pero, espíritu corsario, se resistió a ese destino. Por eso, igual que hizo en 2016, Van Avermaet defendió su prenda al ataque. La montaña no es su sitio. Los Alpes le calaron de sudor hasta los huesos y ni así se dobló. Con su peso no pudo seguir a Alaphilippe en la subida a La Romme, ni luego a Ion Izagirre en la Colombiere, pero alcanzó la meta con dos minutos de ventaja sobre el grupo de Froome, Dumoulin, Bardet, Nibali y el Movistar. Decían que era el día para su claudicación y lo acabó más líder. Caerá al final, pero de pie. Los rebeldes le sientan bien al ciclismo.

También lo es Alaphilippe. Chico inquieto, heredero en los gestos de Voeckler, hábil, con pegada y ambicioso. «Ganar en el Tour es mi sueño ciclista», dijo. Voraz, se quedó con todos los escenarios de la etapa. Pasó primero por la carretera de tierra de Glieres, símbolo de la Resistencia. Pellizco emocional en Francia. Luego atacó en La Romme para atrapar a Taaramae en la subida y dejarle en el descenso. Y ya solo, ya en La Colombiere, retuvo los dos minutos de ventaja que le sacaba a su mejor perseguidor, Ion Izagirre. El guipuzcoano, ganador de una etapa así en 2016, se contuvo en exceso. Para cuando salió a por el funambulista galo ya era tarde. «Alaphilippe ha sido el más fuerte», resumió Izagirre. Y el más atrevido. Le gusta el riesgo. No acepta las normas. Fue un niño hiperactivo y su padre lo sacó de la escuela para tenerlo bajo control. Ni así. Se escapaba. Libre. Como en esta primera etapa alpina, que ya es suya. Disfrutó como un enano en el descenso hasta Le Grand-Bornand. Hablaba solo, gesticulaba. Ciclista feliz. Una bici y una montaña.

Con Van Avermaet y Alaphilippe se acabó la rebeldía en estos montes insumisos. Landa se lamía las heridas. Valverde -solventó sin problemas una salida de cadena-, Quintana, Dumoulin, Nibali y Bardet se limitaron a ponerse a la sombra del Sky, que ocupaba toda la carrera. Solo Daniel Martin se soltó el nudo en el kilómetro final de La Colombiere. Su arrancada ni inmutó al Imperio británico, que quiere manejar el Tour a su antojo. De momento, ha sofocado sin problemas la revuelta. Pero los rebeldes siguen ahí. Seguro. Las dos etapas alpinas que restan los pondrán al descubierto. Eso sí, habrá que darle una patada a la tapa del Sky.

El golfista español que espera el mal ajeno

Aunque esté feo decirlo, la posibilidades de Adrián Otaegui en el presente Open Británico pasan por que alguno de los 156 jugadores inscritos tenga algún problema y no se presente mañana en el tee de salida. El donostiarra es el primer reserva del torneo y lleva desde el domingo en el campo esperando la llamada que le diga que entra en el plantel. «Es una situación extraña, porque yo me estoy preparando como si fuera a jugar el torneo -confiesa-. Estoy midiendo todas las distancias a conciencia como si estuviera inscrito y confío en poder disputarlo».

Su situación actual no le permite hacer planes de ningún tipo, ya que «escapa totalmente a mi control. Mas estoy muy tranquilo y sigo trabajando mis rutinas, porque tampoco puedo hacer otra cosa». Lo malo es que, en el caso de tener la fortuna se saltar al campo entre los elegidos, no podrá celebrar su debú en un grande como se merece. «Siempre soñé con jugarlo, pero tampoco me quiero hacer demasiadas ilusiones y, de hecho, ni siquiera mi familia ha venido a acompañarme; ahora bien, como juegue y pase el corte, el fin de semana habrá una buena fiesta». Sus seguidores de la Peña El Pirata no le fallarán en ese momento tan señalado.

Mientras tanto, toca esperar. «Si no me avisan antes, me presentaré a las seis de la mañana en el tee del 1 y esperaré a que falle alguien antes de las cuatro de la tarde», sonríe. Tampoco hace falta que nadie se lesione; si se duerme y llega tarde ya cumplirá su sueño.

Sergio García vuelve a su campo maldito

Nunca un lugar de celebración ha tenido unos sentimientos tan contradictorios como Carnosutie. Situado en el noreste de Escocia, este histórico recorrido costero ha estado muy ligado a la historia del Open Británico y, también, a la del golf español. Por un lado, con unos antecendentes históricos que datan de 1560, ha acogido el torneo en ocho ocasiones y su palmarés lo adornan nombres gloriosos como los de Tommy Armour, Henry Cotton, Ben Hogan, Gary Player, Tom Watson o Padraig Harrignton. Por lo que se refiere a su ligazón hispana, es el lugar en el que Severiano Ballesteros y Sergio García debutaron como profesionales en el torneo, en ambos casos con un duro castigo: el cántabro firmó 79 golpes en su primer contacto en 1975 y el castellonense 89 en 1999; sin embargo, en 2007 los caminos de ambos se cruzaron en el destino más septentrional del campeonato cuando el primero anunció su retirada definitiva del deporte y, el segundo, acabó en segundo lugar.

Visto así, podría parecer que el lugar donde Sergio logró su mejor resultado en un grande hasta la chaqueta verde del año pasado sería muy especial para él. Pero no es así en absoluto. «No he vuelto aquí desde hace once años -reconoció ayer a ABC después de su primera vuelta de entrenamientos – pero no porque le tenga ningún rencor al campo. Simplemente hay una docena de campos en la rotación del Open y no podemos jugarlos todas las veces que nos gustaría. De hecho, junto a Muirfield y Sandwich es uno de los más difíciles y es una pena que no lo veamos más a menudo».

Mientras que los toreros recuerdan el lugar de su alternativa o los internacionales no olvidan dónde debutaron con la selección, García no le presta mucha atención a sus efemérides en Carnoustie. De hecho, no lo ha visto muy distinto a las otras dos veces que lo visitó en los últimos veinte años y lo va a afrontar como uno más en su calendario. «Básicamente está igual que lo recordaba, lo único es que se juega de una manera distinta porque está muy seco y duro y con los greens un tanto blandos. Esto va a hacer que podamos sacar el driver bastante a menudo y aprovecharnos de los hoyos con viento favorable».

Condiciones duras
La sequía que está asolando la costa caledonia en esas últimas semanas ha motivado que las calles estén secas y el rough muy poco espeso, con lo que la bola rueda más y se verán distancias inusitadas en función de la dirección de los vientos. «Es verdad que están cuidando un poco más los tapetes, pero habrá que tener cuidado con el aire, porque algunas banderas se convertirán en injugable a poco que las escondan un poco. En ese sentido, los más veteranos tendremos algo más de ventaja sobre los jóvenes». Quizá esto signifique una reconciliación con el sitio donde tuvo la Jarra de Clarete al alcance de la mano («es uno de lo mejores campos y este es mi torneo preferido»), pero el levantino no puede evitar que una imagen dolorosa vuelva a su cerebro aca vez que lo menciona. En efecto. La última jornada del «British» de 2007 se recordará más por su segundo puesto que por el primero de Padraig Harrington. El español salió con seis golpes de renta sobre el irlandés y los perdió poco a poco, con el doloroso colofón de una corbata en el hoyo 18 que le abocó a un desempate en el que ya perdió todas sus opciones. «No vengo con sensación de revancha, de veras, no creo que el campo me deba nada. En ese momento tuve cerca el triunfo, como sucedió también otras veces después, y no lo alcancé. No hay que darle más vueltas. Todos sabemos que el golf unas veces te da y otras te quita, y en ese momento tocó la cruz».

El momento de forma en el que se encuentra también es delicado, pues después de su victoria a primeros de año en Singapur no ha vuelto a brillar como en otras ocasiones. «Aunque no llevamos un buen año estamos trabajando en pequeñas cosas que pueden funcionar. Mis sensaciones en mis dos últimos torneos (el BMW y el Open de Francia) fueron bastante buenas y me indican que voy por el buen camino; aunque cada semana es un mundo diferente, espero poder hacer un buen torneo».

¿Tanto como para quebrar una racha de treinta años sin que un español gane el Open? «Bueno, treinta años desde el último triunfo de Seve son muchos, pero no es fácil ganarlo; aquí estamos los mejores golfistas del mundo y todos ansiamos lo mismo».

Renault busca alternativas a Carlos Sainz

Por lo que pueda pasar, Renault ya está buscando un sustituto de garantías a Carlos Sainz para la próxima temporada. No es que la escudería francesa esté descontenta con su piloto, ni mucho menos. Pero temen que Daniel Ricciardo termine abandonando Red Bull, por lo que el madrileño sería el primer candidato para ser el compañero de Max Verstappen en 2019.

«Ponemos atención en dos cosas: cómo evoluciona el rendimiento de Carlos y cómo evoluciona la situación de los pilotos en Red Bull», revelo Cyril Abiteboul, director ejecutivo de Renault, al portal especializado Motorsport.com. «Mi responsabilidad es asegurarme de que haya alternativas si Sainz no está disponible para nosotros en el plazo de tiempo que parece razonable y necesario para nosotros para definir la alineación del año que viene».

Abiteboul cree que Ricciardo acabará renovando con Red Bull, pero cualquier cambio de última hora podría dejarles en fuera de juego a la hora de componer su pareja de pilotos, por lo que quiere estar preparado: «Lo que quiero es anticipar lo más rápidamente posible la alineación de 2019. Necesitamos analizar otras opciones, ya que sabemos que no controlamos completamente el futuro de Carlos en Renault, porque no controlamos el futuro entre Red Bull y Carlos».

Además, Abiteboul señaló como objetivo conseguir un equipo cliente que les permita promocionar a los jóvenes de su Academia de pilotos, algo que hasta ahora no han podido hacer con Red Bull y McLaren, y que tanto en Ferrari como en Mercedes es habitual gracias a sus compromisos con Haas, Sauber, Force India o incluso Williams. «A esta academia le falta algo: una conexión con un equipo de F1 que pueda coger a unos de nuestros jóvenes pilotos», lamentó Abiteboul. «Esa es una de las razones por las que la relación con Red Bull no tenía sentido con nuestros nuevos objetivos como un equipo 100% oficial. Ahora empezamos a pensar sobre la estrategia de motores cliente para 2021. Un elemento que estará en mi mente es la habilidad de los clientes de contar con un piloto de nuestra academia», finalizó.

Los futbolistas que militaron en el Real Madrid y la Juventus

La marcha de Cristiano Ronaldo rumbo a la Juventus de Turín despues de nueve años en el Real Madrid no es el único traspaso que se da entre ambos equipos. Muchos de los grandes jugadores de Europa saben lo que es defender el escudo de las dos escuadras.

Es el caso de Gonzalo Higuaín. El delantero pasó seis años en el Real Madrid procedente de River Plate. Tras su periplo en el Bernabéu decidió irse al Nápoles. El atacante argentino encontró en la Serie A su mejor terreno para meter goles, algo que vio la Juventus, que se hizo con sus servicios en 2016 pagando 90 millones de euros al club del napolitano.

Antes del fichaje del astro portugués,
Sami Khedira es el jugador que más recientemente ha cogido el puente Madrid-Turín. El centrocampista alemán permaneció 5 años en el club madridista antes de marcharse con carta de libertad a la entidad transalpina en 2015.

Al año siguiente le llegó el turno a Álvaro Morata. El ariete, forjado en las categorías inferiores del Real Madrid, fichó por el combinado «bianconero» por 20 millones de euros. Tras dos temporadas jugando a las órdenes de Allegri, el club español decidió ejercer la opción de recompra de 30 millones. No obstante, Morata volvió a abandonar el Madrid por la escasez de unos minutos y fichó por el Chelsea para la campaña 2017-2018.

Balones de Oro
Uno de los fichajes galácticos del cuadro madrileño llegó precisamente de territorio turinés. Zinedine Zidane deslumbraba al mundo con su calidad con la malla blanquinegra, camiseta con la que levantó el Balón de Oro en 1998. El francés fue una de las incorporaciones de estrella de Florentino Pérez para el Real Madrid. La magia del galo cautivó al madridismo, que pudo disfrutar de su clase hasta su retirada en el 2006.

No es el único ganador del Balón de Oro que defendió el escudo de ambas escuadras. Fabio Cannavaro acababa de triunfar en el Mundial de 2006 con la selección italiana, demostrando ser uno de los mejores defensores del momento. El Madrid no desaprovechó la oportunidad y se hizo con sus servicios pagando siete millones de euros a la Juventus. Después de tres temporadas, en las que ganó dos ligas, el zaguero regresó a la formación turinesa.

Ese mismo año 2006, Émerson también acompañó a Cannavaro a Concha Espina para ponerse a las órdenes de Fabio Capello. Aunque el centrocampista brasileño tan solo vistió una temporada de blanco.

Juan Eduardo Esnáider se unió al Real Madrid en 1990, donde permaneció dos cursos en el equipo filial antes de saltar al primer equipo, en el que consiguió la Copa del Rey y la Supercopa de España. El argentino pasó por el Zaragoza, Atlético de Madrid y Español antes de recalar en la Juventus.

Uno de los considerados mejores futbolistas de las décadas de los 80 y 90 también sabe lo que es vestir de corto en el Bernabéu y en el antiguo Stadio Delle Alpi. Michael Laudrup jugó cuatro temporadas en territorio juventino, pero antes de llegar a Chamartín, el danés pasó por el eterno rival. En el FC Barcelona, Laudrup estuvo cinco años en los que llamó la atención del Madrid, que contó con él desde 1994 hasta 1996.

Solo los más nostálgicos recordarán quién fue el primer jugador del Real Madrid que fichó por la Juve. Luis del Sol, también apodado como «Siete pulmones» por su entrega y sacrificio sobre el césped, militó durante tres campañas en el club merengue antes de mudarse a Italia de la mano de la Juventus en 1962. En el cuadro del norte de Italia permaneció durante 8 temporadas. La Roma lo incorporó a su equipo y después de dos años en la capital italiana, Del Sol regresó al Betis, su equipo de toda la vida y en el que puso fin a su carrera como futbolista en 1973.

Rodrygo es la siguiente perla de futuro

Rodrygo Goes sigue los pasos de Vinicius, que ya se encuentra a las órdenes de Lopetegui. También brasileño, firmó igualmente por ocho temporadas por el Real Madrid. Estos son los datos clave de cuatro jóvenes talentos que el club blanco adquirió con sentido de la anticipación de futuro. Habrá fichajes consagrados, pero en el club priman los jóvenes con futuro.

Rodrygo Goes, una perla que vendrá en 2019
Es un niño precoz. Con once años militaba en los juveniles del Santos y a los 16 debutó en el primer equipo. Con 17 años se convirtió en el futbolista más joven de Brasil en disputar la Copa Libertadores y en marcar en el torneo. Su regate, sus pases y su disparo prometen un gran futuro. El Real Madrid le espera en su plantilla dentro de un año.

Vinicius Júnior, un genio del balón
En 2025 acabará su primer contrato con el club español. Fue fichado por el Real Madrid el 23 de mayo de 2017 y rubricó un acuerdo por ocho años, el primero como cedido en el Flamengo. Los 18 años los cumplió el 12 de julio y dos días después llegó a la capital de España para presentarse a las órdenes a Lopetegui con el objetivo de ser delantero del Real Madrid. Son 45 millones el precio del traspaso pagado por el equipo español al Flamengo y siete millones será el salario anual del futbolista. A los cinco años, Vinicius, de la mano de su padre, acudió a la escuela de fútbol de Sao Gonçalo para inscribirle. «Su rendimiento era superior al resto».

Asensio, el mejor fichaje de los últimos tiempos

Es el mejor fichaje español de los últimos tiempos. El Real Madrid pagó 3,9 millones al Mallorca por su traspaso y lo dejó cedido en el club balear. Al siguiente curso lo cedió al Español antes de integrarle en su primera plantilla en julio de 2016. Desde entonces suma 91 partidos, 21 goles y 10 asistencias. Internacional con España, a los 22 años espera conseguir la titularidad definitiva en el conjunto blanco con Lopetegui.

Odegaard, un fichaje que aún no ha cuajado
El centrocampista noruego estableció todos los récords de
precocidad en Noruega y en el Real Madrid, al ser titular en su selección y en el primer equipo con 16 años. Esa juventud le ha perjudicado, pues se le exigió demasiado sin pensar en su edad. Cedido al Heerenveen durante dos campañas, a los 19 debe reinventar su carrera.

Así son los dos últimos fichajes que pretende Simeone

En las oficinas del Atlético de Madrid se sigue trabajando para completar la plantilla de la próxima temporada. En el capítulo de bajas quieren cerrarse cuanto antes los traspasos de Vietto y Gameiro. Mientras que en el de incorporaciones, están muy bien encaminados los fichajes de dos hombres de corte ofensivo: el croata Nikola Kalinic y el portugués de origen caboverdiano Gelson Martins. En los próximos días se podrían ambas contrataciones.

Kalinic, delantero centro de 30 años, llegaría como recambio de Fernando Torres y sería un segundo punta para cuando falte Diego Costa. La última temporada ha jugado en el Milán con unos números discretos: 6 goles y 6 asistencias en 41 partidos. Al conjunto rossonero llegó después de brillar en la Fiorentina, donde sí destacó en el aspecto goleador en las dos campañas que permaneció en Florencia. También logró buenos números en el Dnipro ucraniano.

Con 1,87 metros de altura, Kalinic es un delantero potente que se desenvuelve bien en el área. Cuenta, además, con un buen remate de cabeza. En el pasado Mundial de Rusia fue expulsado dela concentración después del primer partido de Croacia tras negarse a salir al campo en los últimos minutos del duelo contra Nigeria. Zlatko Dalic tomó una decisión contundente que, a la larga, no afectó en nada a la disciplina de un grupo que acabó siendo subcampeón del mundo.

Por su parte, Gelson Martins está pendiente del acuerdo entre el Atlético y el Sporting de Portugal. Martins rescindió su contrato con el equipo lisboeta a principios de junio tras las agresiones sufridas por parte de los ultras del club. En teoría, podría fichar libremente por cualquier club, pero el Atlético no quiere enturbiar sus relaciones con el Sporting, por lo que está negociando un traspaso que beneficie a los portugueses.

Martins, de 23 años, es un extremo diestro puro, uno de los últimos grandes regateadores del fútbol moderno. Muy peligroso cada vez que coge el balón por la velocidad que imprime a todas sus acciones, y mejor asistente que goleador.

El Real Madrid ya le sufrió durante la fase de grupos de la Champions 2016. También se enfrentó al Atlético en los cuartos de final de la Europa League de la pasada temporada, título que acabó conquistando el conjunto rojiblanco.

En el pasado Mundial de Rusia, Gelson Martins solo participó durante la última media hora del Portugal-Marruecos. Fernando Santos le dejó en el banquillo en los otros tres partidos.

De concretarse, los fichajes de Kalinic y Gelson Martins serían los últimos de la pretemporada rojiblanca salvo que hubiera alguna oferta que obligara a buscar un recambio a los hombres con los que sí se cuenta. En ese sentido, Vrsaljko y Savic son los que más novias tienen.

El peor momento de La Masía

No corren buenos tiempos para los románticos ni para los defensores de una filosofía de fútbol basada en la formación y la apuesta por los jóvenes valores. Al menos en el Barcelona, otrora aglutinador de elogios y admiración por el trabajo de La Masía, máximo exponente de su ideología. Solo así se explica que las perlas más prometedoras decidan buscar cobijo en otros equipos desencantadas por la falta de oportunidades y la política de fichajes del club catalán, que se ha gastado mas de 400 millones en reforzar al equipo de Valverde desde que firmó en 2017.

El último capítulo se ha vivido esta semana tras la decisión del Barcelona de no renovar el contrato de Joan Vilá, uno de los ideólogos del estilo de juego del equipo azulgrana. Director de Metodología junto a Paco Seirulo, Vilá llevaba casi 40 años formando futbolistas y está considerado como uno de los maestros más influyentes de los canteranos que han alcanzado el primer equipo. Al menos así lo reconocieron mitos como Xavi Hernández o Carles Puyol. Diferencias de criterio a la hora de mantener el modelo futbolístico han llevado al club a desprenderse de Vilá. «Desde la llegada de Johan Cruyff entrenamos con la idea de tener el balón para jugar y disfrutar. Su mensaje ha sido que no vamos a sufrir en el campo, vamos a disfrutar y para eso es fundamental tener el balón», explicó recientemente durante el FootballAim Congress 2018. Y profundizó añadiendo que «se trata de disponer del balón como equipo y de optimizar el rendimiento del jugador si conseguimos que disfrute jugando».

Vilá supone una baja más en este cambio de rumbo del club catalán, que también ha decidido aumentar drásticamente las cláusulas de rescisión de sus canteranos más prometedores para evitar las fugas a otros equipos aunque no tengan intención de ascenderles al primer equipo. El trasfondo revela una opción de traspaso con la que alimentar unos ingresos encaminados a fichar y a mantener una masa salarial descontrolada. Solo así se explican los nuevos contratos de futbolistas del filial como el centrocampista Oriol Busquets o el lateral izquierdo Juan Miranda, renovados hasta 2021 con 200 millones de euros estipulados para poder rescindir unilateralmente su contrato. A ellos se suman con 100 millones de cláusula, el delantero Abel Ruiz, los centrocampistas Monchu y Jandro Orellana y el defensa Guillem Jaime, estos dos últimos del equipo juvenil.

Incluso Leo Messi lamentó recientemente que «el Barcelona está perdiendo un poco la apuesta por la cantera», lo que provocó la respuesta del manager general Pep Segura: «Ayudamos a los que quieran estar con nosotros, pero no vamos a pagar el peaje al que nos obligan algunos representantes con cifras obscenas». Segura se refería a los casos de Robert Navarro, que se ha preferido irse al Mónaco, al igual que Pablo Moreno (Juventus), Adriá Bernabé (City), Joel López (Arsenal) o Sergio Gómez (Dortmund).

Vinicius lidera el Real Madrid de los talentos precoces

Ganador de todo, del Mundial de Rusia, de cuatro Champions, de dieciséis títulos en siete años, Raphael Varane es el primer exponente de la política que el Real Madrid aplica en sus plantillas desde hace siete años. Florentino Pérez, José Ángel Sánchez y Ramón Martínez, primeros referentes de la dirección deportiva, apostaron desde el comienzo de esta década por una nueva filosofía, arriesgada, en la creación de las plantillas. Cristiano fue contratado en 2009 como la gran estrella y Bale vino cuatro temporadas después como el segundo estandarte, pero la planificación general del equipo se ha fundamentado en esta segunda era del presidente en la adquisición de jóvenes talentos de todo el mundo.

Juni Calafat, jefe del departamento de fútbol internacional del Real Madrid, es el brazo ejecutor de una filosofía de adquisición de jóvenes talentos que Florentino Pérez, José Ángel Sánchez y Ramón Martínez han consolidado en esta década

En esta faceta es clave un hombre, Juni Calafat, jefe del departamento de fútbol internacional de la entidad, que dirige una red de ojeadores por América y Europa, tras ser anteriormente el encargado del área de Sudamérica, para observar y elegir a los genios precoces. El hispano-brasileño intervino en las contrataciones de Vinicius, Rodrygo y Odegaard. La anticipación en estas situaciones fue decisiva.

Hay una premisa en este trabajo a largo plazo que lleva a cabo el Real Madrid: «Los jóvenes tienen más hambre de títulos y solo necesitan superar pronto la presión que significa militar en este equipo para exhibir toda su calidad durante una década». Varane e Isco fueron la primera imagen de ese proyecto. La segunda clave de este posicionamiento es que la contratación de los mejores futbolistas cuando son jóvenes evita los precios prohibitivos que reinan hoy.

El club blanco lo intentó con Neymar cuando tenía catorce años, un informe que también presentó Calafat, y posteriormente no lo consiguió porque Sandro Rosell primó al padre con un dinero extraordinario. Desde entonces, el campeón de Europa se ha adjudicado los fichajes de los jugadores que destacaban en América y Europa. Asensio, Vinicius, Rodrygo y Odegaard son los últimos exponentes de esa idea de comportamiento. El brasileño Vinicius Júnior, que acaba de cumplir 18 años, se entrena ya con Lopetegui para convertirse en «el fichaje del año».

Llegan con 18 años
¿Cómo se capta a estos chavales? Español de nacimiento, criado en Brasil, Juni Calafat ha vivido muchos días del año en su país y en otras naciones vecinas para ver en directo a los genios en potencia. Ahora es jefe de fútbol internacional del club madrileño y dirige una red de ojeadores en América que le informa de todas las promesas en ciernes. Cuando valora que hay un futbolista que merece ser contratado, se habla con el chico y con su familia, se negocia con su club y se firma un contrato de futuro, para venir al Real Madrid cuando cumpla la mayoría de edad. Mientras tanto, el jugador permanece cedido en su club, que ya ha cobrado parte del traspaso por anticipado.

Contratos por ocho años
Así se gestaron las transferencias de Vinicius y Rodrygo, procedentes del Flamengo y del Santos. Ambos fueron tasados en 45 millones. Vinicius estuvo cedido la pasada campaña y aterrizó en Barajas el sábado, dos días después de celebrar su decimoctavo aniversario. Firmó hace un año hasta 2025 y ahora comienza su verdadera etapa madridista. «Es la hora de hacer algo importante en el Real Madrid», dijo al llegar. Lo está demostrando. Sus taconazos y pases en los entrenamientos de Valdebebas son la noticia de estas primeras jornadas de trabajo.

Rodrygo, que cumple 18 años el 9 de enero, tiene trazado el mismo camino. Rubricó también su acuerdo con el equipo español por ocho campañas y continuará en el Santos hasta junio de 2019 para incorporarse al plantel blanco en la siguiente pretemporada.

Marco Asensio es el mejor espejo de esta política. El campeón de
Europa lo fichó a los 18 años, el 5 de diciembre de 2014. Abonó únicamente 3,9 millones al Mallorca. En 2017 renovó su contrato por seis temporadas más. Hoy posee una tasación de 180 millones. Martin Odegaard fue adquirido un mes después, el 22 de enero de 2015, cuando contaba 16 años. Internacional noruego a los quince años, su extrema juventud hace creer que su carrera se ha estancado, pero solo tiene 19 años y todavía debe madurar.

El Real Madrid podrá realizar alguna contratación importante, pero su filosofía está marcada. Asensios, Vinicius y Rodrygos.

El lado más humano de Marc Gasol, al rescate de inmigrantes en el Mediterráneo

Marc Gasol, pívot español de los Memphis Grizzlies de la NBA, participó este martes a bordo de la embarcación Astral de la ONG Proactiva Open Arms en el rescate de una mujer camerunesa que naufragó en aguas del Mediterráneo cuando pretendía alcanzar las costas europeas.

«Frustración, rabia y mucha impotencia. Increíble que se abandonen personas en medio del mar. Admiración profunda para los que estos días son mis compañeros de equipo @openarms_found» escribió el jugador internacional en su cuenta de Twitter.

El pequeño de los hermanos Gasol acompaña su texto de una fotografía en la que aparece junto a otros voluntarios de la ONG en el momento en el que subían al Astral a la mujer camerunesa en una camilla. En una entrevista con el diario ‘El País’, explicó que decidió unirse a Proactiva Open Arms tras conocer el año pasado a su fundador y director, Óscar Camps, aunque en aquella ocasión no pudo embarcarse con ellos porque tenía que jugar el Eurobasket con la selección española.

Según su testimonio, en la mañana de este martes avistaron una embarcación hinchable semihundida y, al acercarse, descubrieron que había una mujer aferrada con un brazo a un trozo de madera, junto a los cadáveres de otra mujer y de un niño. «Los hemos subido a bordo de la lancha -añadió- y después al barco donde la han atendido los médicos. Estaba en shock, asustada. Le hemos dicho que íbamos a ayudarla. Nos enteramos de que se llama Josephine y es de Camerún».

Preguntado sobre qué es lo que le motiva a participar en esta acción, dijo que la fotografía que en 2015 dio la vuelta al mundo del niño Aylan Kurdi, fallecido en un naufragio en las costas de Turquía, le provocó una sensación de «rabia» y le hizo ver que todas las personas deben poner de su parte para que nos sucedan casos así. Fue entonces cuando conoció a la gente de Open Arms: «Me hicieron comprender que es una realidad que viven muchos niños de todo el mundo. Me impactó su convicción, cómo pusieron a disposición de esta causa todos sus recursos económicos, logísticos, personales para ayudar a esta gente. Admiro a este tipo de personas, que hacen algo, que no esperan a que lo hagan otros».

A su juicio, personajes conocidos como él deben dar ejemplo y transmitir al mundo la gravedad de lo que está pasando. «Quiero ser testigo directo y salvar a gente. El riesgo que pueda asumir por ser un jugador de la NBA pasa a un tercer plano. No hay mejor ejemplo que los voluntarios que están aquí, con los que estoy conviviendo. Tienen un súper equipo y ves que todo lo hacer para el bien común», concluyó Gasol.