Florentino Pérez, el reto de superar a Bernabéu

Santiago Bernabéu ha sido su espejo. Di Stéfano, su referente en la filosofía de fichajes. Florentino Pérez llegó al Real Madrid en el año 2000 con un compromiso: conseguir que el club, elegido el mejor del mundo en el siglo XX, consolidara ese liderazgo en el siglo XXI. El Real Madrid ha mantenido ese propósito. Con Florentino Pérez ha conquistado cinco Copas de Europa. Bernabéu celebró seis. El camino trazado por «Don Santiago», con Di Stéfano, Santamaría, Gento y Puskas, lo ha consagrado Pérez de la mano de Cristiano, Modric, Ramos y Marcelo.

Sus fundamentos: 38 títulos. En fútbol, 23: cinco Copas de Europa, tres Mundiales de Clubes, una Copa Intercontinental, cuatro Supercopas de Europa, cuatro Ligas, dos Copas, y cuatro Supercopas de España, En baloncesto, 15: dos Copas de Europa, una Copa Intercontinental, cuatro Ligas, cinco Copas y tres Supercopas de España

El presidente madrileño no solo ha logrado 38 títulos entre fútbol y baloncesto, con dos Champions compartidas este año sino que ha elevado a la empresa Real Madrid al primer puesto del mundo desde el punto de vista económico. Su presupuesto está camino de los 800 millones. Y ha colocado a la marca Real Madrid como una de las más importantes del planeta.

Líder total en la UEFA, deportivo y económico. Es el primer equipo por puntos a lo largo de esta década y es el ejemplo de filosofía económica, con réditos anuales positivos y cumplimiento idóneo del «fair play financiero». Ahora mismo, tiene libertad total para fichar, sin límite, dadas sus cuentas

Lo que ha hecho el dirigente es devolver el prestigio mundial al Real Madrid. Saneó la economía de la institución, a la que cogió en números rojos, y ahora presenta beneficios cada año, con un crecimiento de su presupuesto anual de 50 millones. El secreto que revela quien es Florentino Pérez es que no llevado una presidencia personalista. Al contrario, su éxito se basa en rodearse de los mejores profesionales en cada segmento. Y el Real Madrid se ha transformado en una empresa líder en la mercadotecnia mundial y en la venta por las redes sociales. Hay un ejemplo: nada menos que 48 millones de indonesios, más que la población de España, se declaran madridistas y compran productos de la marca «blanca». Por toda esta evolución, nacida hace dieciocho años, el Real Madrid se ha convertido en el ejemplo a seguir como club deportivo internacional.

Fllorentino Pérez fichó a grandes futbolistas desde su irrupción al cargo en el año 2.000. Figo, Zidane, Ronaldo y Beckham fueron sus primeros referentes. Se le criticó con simpleza al analizar que contrataba jugadores para vender camisetas. Con cinco Champions a sus espaldas ya no escucha esas cosas. Lo que hizo Florentino Pérez es lo que hizo Bernabéu en los cincuenta. Entonces vinieron al Real Madrid nada menos que Di Stéfano, Santamaría, Rial, Puskas y un joven llamado Paco Gento que procedía del Racing.

En el siglo XXI, Pérez consiguió hacer blancos a Figo, Zidane, Ronaldo, Beckham, Cristiano, Benzema, Xabi, Arbeloa, Varane, Modric, Bale, Kroos, Keylor, Isco, Asensio. Aquel Real Madrid de la leyenda ganó cinco Copas de Europa consecutivas. Gento y Santamaría celebraron también la sexta en 1966. El Madrid de Florentino acumula cinco, una con Zidane de jugador y cuatro con Ronaldo de ariete. El francés ha dirigido tres de estas cuatro Copas de Europa, un hito difícilmente repetible: el entrenador no sabe lo que es perder una Champions.

«El objetivo es fichar, tener, a los mejores»
«En el Real Madrid tienen que jugar los mejores», reflexiona el presidente. En su palmarés internacional no solo brillan cinco Ligas de Campeones (2004, 2014, 2016 y 2017, 2018), sino tres Mundiales de Clubes, una Copa Intercontinental, cuatro Supercopas de Europa, dos Copas de Europa de baloncesto y una Intercontinental. La empresa Real Madrid es la mejor del continente durante esta década. Después de treinta y dos años sin ganar la Copa de Europa, desde 1966 a 1998, hoy es una rutina comprobar cómo el Madrid amenaza con ganarla cada año.

El dirigente no solo habla de títulos. Advierte que para mantener a la plantilla en el primer puesto mundial hay que realizar un trabajo básico que es crear una cantera amplia y formar a los jugadores con las mejores condiciones posibles en una ciudad deportiva envidiada por otros clubes. El primer plantel posee también las mejores instalaciones para desarrollar su potencial. Las residencias del primer equipo y de «la fábrica» son la prueba de la dedicación exhaustiva para aportar toda la ayuda técnica, física, médica y alimenticia que explote lo mejor de cada jugador, desde el cadete al profesional del primer equipo.

Pérez construyó la ciudad deportiva en 2004. Carvajal, Nacho, Lucas, Kiko Casilla y Morata son ejemplos de esa labor oscura desde abajo. Ahora, el máximo responsable de la empresa prepara la remodelación del Bernabéu para convertirlo en el mejor del mundo. Estas obras y esos medios forman los cimientos del éxito. Hace la casa desde abajo. El Real Madrid de Florentino Pérez presenta 38 títulos que definen una institución que es líder económica y deportivamente a escala mundial. Su sueño es superar las seis Champions de Bernabéu.

El imperio del Madrid en Europa

Con su decimotercera Copa de Europa, el Real Madrid estira hasta el infinito su dominio en esta competición. Es un equipo de leyenda, genial en blanco y negro y arrebatador en estos tiempos modernos. En Kiev, el conjunto blanco ha escrito una nueva página de oro en su historia, ya de por sí única, y encima logra tres Champions de manera consecutiva.

Es un palmarés incomparable, muy superior al resto de grandes equipos. El Madrid lleva 13 Copas de Europa, pero además suma dos UEFAS, cuatro Supercopas de Europa y seis Mundiales de Clubes. Sin olvidar las 33 Ligas, las 19 Copas del Rey y las 10 Supercopas de España. No hay club con semejante historial.

Por sus filas han desfilado los mejores jugadores del mundo, un elenco de estrellas asombroso. Di Stéfano, Gento, Puskas, Butragueño, Raúl, Zidane, Ronaldo, Cristiano, Casillas, Sergio Ramos… El Madrid es leyenda, y aún le queda mucho por hacer. De momento, ya cuenta con trece Champions, inalcanzable en esta pelea desigual.

La imbatible sencillez

La historia reciente del Madrid y del fútbol europeo se explica con dos momentos: el gol de Ramos en el 93 y cuando Florentino decidió sustituir a Benítez por Zidane. Lo que parecía la caída definitiva en un bucle corporativo o el recurso a un escudo humano en pleno desastre, se convirtió en la Edad de Plata de club.

El Madrid ha establecido la mayor hegemonía futbolística desde los años 70 y hay dificultades para explicarlo. Ya no sirve decir que es el dinero o la ventaja de tener a Cristiano (mucho menos muscular, más intuitivo). Tampoco hay un estilo revolucionario con el que intelectualizarlo, ni un diseño inteligente al que culpar. Este Madrid es algo complejo, pero su explicación debe empezar por Zidane.

Al llegar dio sonrisas a la prensa, el tono adecuado a la entidad, y al futbolista confianza y simplicidad.

Nada de filosofías, nada de discursos motivacionales dignos de Obama, nada de genialidades tácticas. No inventa nada, pero su sencillez es revolucionaria. Tiene más palmarés que Cruyff y la décima parte de su ego.

Como si fuera una top model, durante mucho tiempo no supimos si Zidane era obtuso o sublime, hasta que descubrimos que lo que parecían defectos eran virtudes. Ahora lo sabemos sin que haya desaparecido del todo ese misterio alrededor.

Zidane es imperturbable. No se inmuta y ha sabido relativizar con algo parecido a la sabiduría los vaivenes de las largas temporadas madridistas.

Tiene también un temple que confundíamos con lentitud. No es casualidad que su Madrid haya ganado tantos partidos en los últimos minutos. Mantiene el pulso, estira sus decisiones y tentando a la suerte, la suerte le responde. A Zidane no se le puede explicar solo por la flor pero tampoco sin ella. Como dijo un entrenador inglés: «No creo en la suerte, pero creo que es necesaria». Zidane es el Helenio Herrera de lo que no se ve, el Sacchi del azar: le achica el espacio a lo imposible.

La temporada pasada conoció las primeras críticas y aguantó. Sostuvo a Benzema y el delantero le respondió en semifinales con aquella jugada en el Calderón.

En este tercer año su mérito principal fue aguantar aun más. Confió en Navas y en Benzema en contradirección. No quiso a Kepa por no alterar un átomo el equilibrio del vestuario. No buscó excusas, ni se separó un centímetro de sus jugadores cuando las cosas llegaron a ir muy mal. Otra vez se puso de escudo, pero ¿quién dispararía contra Zidane? Confió en el vestuario hasta extremos cercanos a la negligencia en la Copa del Rey, y el vestuario se lo devolvió.

Conocíamos su terquedad, y este año asomó un punto de vanidad: entre sonrisas dejó un recado sobre su valoración como entrenador. A veces parece que su táctica consista solo en salir con once y un poco de prudencia, pero hay evolución: en la 11ª apuntaló en 4-3-3 con Casemiro; en la 12ª hizo variaciones con Isco sobre el 4-4-2. Ese Madrid llegó a jugar muy bien. Y en esta 13ª la entrada de Lucas y Asensio cambió cada eliminatoria. Una síntesis entre el Lucas-Morata de las remontadas y aquel fugaz Madrid B nacional de Isco. Zidane ha restituido el centrocampismo a un equipo que llevaba décadas jibarizado. Además, sin ruido y a su ritmo, ha devuelto el principio de mérito al Madrid, apareciendo a la vez ante los medios como el gran defensor de una BBC que acaba en lo alto.

Zidane dio al caos del Madrid un marco de serenidad cósmica y depuró el florentinismo con su humildad bereber. Ganar tres Champions en tres años es un mérito menor que durar tanto en su banquillo.

No se recordará el juego de este equipo, aunque a veces fuera muy bueno. Se recordará que ganaba. Que no podía hacer otra cosa que ganar porque su entrenador era también un talismán, dueño de un carisma único y una mezcla desconocida de timidez y seguridad. Un entrenador que además de renovar el palmarés renovó el señorío del Madrid.

Real Madrid 2014-2018, el equipo que medía el tiempo en Copas de Europa

A principios de la década de los cincuenta, tras siete años de innovador y sacrificado trabajo junto a Raimundo Saporta, su astuta y fiel mano derecha, Santiago Bernabéu tenía en su mano el mejor Real Madrid de siempre. Su buen hacer había llevado al club a contar con el campo más moderno del mundo, unas cuentas saneadas y holgadas, en los despachos personal de primer nivel y sobre el verde, un ramillete de estrellas comandados por Alfredo Di Stéfano y Francisco Gento.

Desde el minuto uno, Bernabéu fue tan consciente de la grandeza de su obra como de lo pequeño que se le había quedado al Real Madrid la competición a nivel nacional. Y no tardó en reaccionar. Convenció a la UEFA, reacia en un primer momento, para que apoyara la idea que tuvieron a pachas él mismo y L’Equipe de crear una Copa de Europa. Su olfato, siempre acertado, no le volvió a fallar: el equipo que dominara una competición continental donde estuvieran presentes los campeones de cada país sería considerado el más grande de todos los tiempos. Así fue y así sigue siendo.

63 años después de aquella brillante iniciativa, no hay en Europa ni un solo equipo que tosa la hegemonía del Real Madrid, que con 13 orejonas en el petate agiganta una leyenda que ya inició en la cuna de la competición. Las primeras cinco Copas de Europa de la historia (1956, 1957, 1958, 1959, 1960) llevaron el sello blanco. Tras lo ocurrido anoche, cuatro de las últimas Champions (2014, 2016, 2017 y 2018), también saben a merengue.

Cristiano, Ramos y Zidane
Un merengue con el azúcar, la sal y los huevos de tres nombres y apellidos: Sergio Ramos y Cristiano Ronaldo, sobre el campo, y Zinedine Zidane, con traje y corbata. Esta sabrosa mezcla es la responsable de la segunda gran etapa continental del Real Madrid. Para ver a un equipo campeón de tres Copas de Europa consecutivas hay que viajar en el tiempo hasta la década de los setenta, donde el Ajax de Cruyff (1971, 1972 y 1973) y el Bayern de Beckenbauer (1974, 1975 y 1976) también dejaron su granito en la historia de la competición.

Todo empezó en Lisboa, una calurosa noche primaveral. Sin aquel 20 de mayo de 2014 nada sería igual. Sergio Ramos, con el cronómetro languideciendo, hizo un milagro que sirvió de trampolín hacia la Décima. 4-1 al Atlético en la prórroga, tras el 1-1 reglamentario. Doce años después de la volea de Zidane que dio la Novena, el Madrid ya tenía otra Champions.

Dos años después, y tras el desazón de 2015, eliminados de manera sorprendente por la Juventus en semifinales, otro derbi hacía campeón al Real Madrid, esta vez en la tanda de penaltis. Un desenlace bien distinto al de la Champions de Cardiff, del pasado año, conquistada con holgura ante la Juventus (4-1) tras unos segundos cuarenta y cinco minutos para enmarcar.

Kiev ha sido la última tachuela en el mapa de un equipo especial, dirigido por el talento y la mano izquierda de Zidane, liderado por los goles, la ambición y el apetito voraz de Cristiano, cinco veces ya campeón de Europa, y capitaneado por la jerarquía, la inteligencia y el oportunismo de Sergio Ramos: «Somos un equipo de leyenda» resume los tres.

Desde 1955, inicio de la primera Copa de Europa de la historia, Santiago Bernabéu medía el tiempo acorde a las orejonas que iba ganando el Real Madrid, algo parecido a lo que le sucede hoy a los aficionados blancos. Bernabéu falleció por un cáncer de páncreas en 1978, con 82 años y tras 35 como presidente. De sus agónicos últimos días solo se le recuerda una pena, contada en la intimidad a su mujer: «Voy a palmar, María, ya no podré ver la Séptima». Desde el cielo, ya ha visto más que en vida. Siete más, hasta contar trece. Cristiano, Ramos, Zidane y compañía tienen la culpa.

La terrible pesadilla de Karius

Loris Sven Karius fue el triste protagonista de la final de la Liga de Campeones. El portero del Liverpool cantó de lo lindo, especialmente en dos jugadas cruciales, y recordará durante mucho tiempo el 26 de mayo. Terribles sus fallos, una noche para olvidar.

Karius falló estrepitosamente en el tanto de Benzema, el 1-0. Le llegó el balón y quiso sacar rápido con la mano, pero con tan poco acierto que envió la pelota en la misma dirección en la que estaba el delantero del Real Madrid. Metió el pie Benzema y adelantó al Madrid en el tanto más ridículo que se recuerda.

En el 2-1, poco pudo hacer. Fue una chilena preciosa de Bale, un golazo antológico que dejó clavado al portero alemán. Pero en el 3-1, Karius se tragó el balón. Fue también obra del galés, que lanzó desde la lejanía un potente disparo. Iba fuerte, sí, pero a las manos de este guardameta de 24 años. Incomprensiblemente, no fue capaz de blocar el cuero y la final quedó vista para sentencia. Una pesadilla para Karius.

Cuando el colegiado señaló el final del encuentro, todas las cámaras apuntaron a Karius. Estaba tendido en el césped, solo, llorando desconsolado porque era el primero en asumir que su partido fue terrible. Poco a poco llegaron los ánimos y los abrazos, pero no bastaron. Karius quedará marcado por la decimotercera del Madrid.

El golazo de Gareth Bale en imágenes

Garteh Bale no partió como titular en la final de la Champions League de Kiev entre el Real Madrid y el Liverpool, pero aprovechó al máximo los minutos que Zidane le dio en Kiev. El galés anotó nada más saltar al terreno de juego con un espectacular remate de espaldas ante el que nada pudo hacer el guardameta «red». Un gol que contrastó con el anotado por su compañero Karim Benzema, que hizo sin duda uno de los goles más ridículos de la historia de las finales de la Copa de Europa.

El gol de Bale en imágenes:

Benzema, el gol más ridículo de la historia de la Champions

Karim Benzema se está acostumbrando a marcar goles extraños en esta Liga de Campeones. En la vuelta de las semifinales, contra el Bayern, se aprovechó de una cantada estrepitosa de Ulreich, pero en la final contra el Liverpool ha firmado el tanto más ridículo que se recuerda en esta competición.

Kroos asistió con un balón en largo a Benzema, que estaba en fuera de juego. Sin embargo, esa posición antirreglamentaria no tiene relevancia ya que la pelota llegó a las manos de Karius. El portero del Liverpool quiso poner el balón en movimiento con la mano, pero lo hizo con tan poco acierto que Benzema colocó el pie y marcó un gol extrañísimo. Pero gol que vale de todos modos pese a las protestas de los británicos, que entendían que el delantero no dejó espacio suficiente. La imagen, eso sí, quedará en la historia de este deporte.

Asier Fernández de Bobadilla: «En 2020 tenemos que tener ya un equipo de Kitesurf»

Asier Fernández, director de preparación olímpica de la Real Federación Española de Vela, ha estado presente en el primer día de competición de la final del circuito nacional de Formula Kite comprobando el estado de forma de los regatistas de la clase.

¿Cual es el objetivo de su visita a la final de las Spain Series?

En primer lugar es debido a que la clase Formula Kite está creciendo muchísimo y tenía que estar para ver como progresa e intentar ayudar en lo que podamos desde la RFEV para mejorar su situación y su sistema de organización porque ahora ya sabemos que muy probablemente vayan a ser olímpicos. En 2024 tenemos que tener un olímpico y ya sabemos que el que golpea primero, golpea dos veces… Por tanto, 2024 olímpico, la campaña olímpica comienza en 2020 por lo que los regatistas que tengan ahora quince años o menos serán potenciales candidatos para ser olímpicos en Paris.

¿Cómo ha visto el nivel de los regatistas de Formula Kite?

Todo lo que es foil es algo nuevo para el mundo de la vela y se ve que tiene un potencial de mejora muy grande. No obstante, como todas las cosas nuevas va a progresar rapidísimo y al ser tan divertido y visual, vamos a experimentar trayectoria muy positiva.

¿Ve potencial como para llevar a España a lo más alto?

Sin lugar a dudas. Simplemente con la cantidad de personas que practican kite en España ya tenemos mucha materia prima para darles forma. Orientándoles un poco los regatistas españoles de Formula Kite van a dar muchas alegrías al deporte español. Esta disciplina es una apuesta segura.

¿Que le han parecido las instalaciones del Club Deportivo Marina El Portet?

¡Envidia sana! Me hubiera gustado ver muchos lugares como este en toda la costa española porque la verdad es un lujo lo que podemos disfrutar aquí. Es un lugar donde apetece meterse en el agua y donde traer a grupos de jóvenes en un ambiente tan sano. Además, el spot es uno de mis favoritos. Muchas veces he venido aquí en mi época de deportista a entrenar, luego he traído a deportistas en mi época de entrenador para buscar vientos medios y fuertes sobretodo en la temporada de primavera-verano.

¿Cómo valoraría este primer circuito de las Formula Kite Spain Series?

Esto es un ejemplo a seguir. Lo que se quejan un poco todos los deportistas que se están iniciando en las clases olímpicas es que faltan regatas y tener unas Spain Series es algo perfecto para cumplir con este objetivo. Además es un circuito muy atractivo donde conviven perfectamente los profesionales y los amateurs. Tiene un ambiente muy familiar.

¿Cree que se podrían aplicar en otras clases?

No creo que se podría, se debería aplicar en otras clases olímpicas y no olímpicas. Sobre todo en las clases de camino olímpico ya que ayudarían a potenciar a los futuros olímpicos de aquí a seis años. Una Spain Series ayudarían a conectar a los aspirantes al olimpismo con los regatistas de alto nivel en España. Es importantísimo que se hagan conjuntamente en las clases de camino olímpico con las olímpicas.

¿Qué recomendación le haría a la clase si finalmente se confirma como disciplina olímpica?

Lo primero que recomendaría es que no perdieran de vista la base. Que la potenciaran al máximo para garantizar un crecimiento y continuidad. Hay que generar base de la mano de los técnicos y profesionales de la clase. A partir de ahí, veremos el porcentaje que se dedican al deporte como ocio y el que se dedica a la competición. Cuidando los dos, desde la federación daremos las herramientas necesarias para que esos deportistas que se dediquen a la competición lleguen hasta lo más alto que se propongan.

Polémica en el gol anulado al Real Madrid

El VAR, el sistema de videorbitraje que sí estará presente en la fase final de la Copa del Mundo de Rusia, aún no se ha implantado en la Champions League. De haber estado en vigor, los árbitros podrían haber revisado la jugada polémica en el penúltimo minuto de la primera parte de la final de Kiev. El balón terminó alojado en la red tras ser rematado por Benzema. El asistente señala fuera de juego del francés, pero es muy dudoso que cuando remata esté adelantado al balón.

El que sí parece que está ligeramente en posición antirreglamentaria es Cristiano Ronaldo en el primer remate, pero no es ese el fuera de juego que señala el asistente. En cualquier caso, la polémica está servida.

Carvajal y la maldición en las finales

Dani Carvajal volvió a sufrir una lesión en una final de la Copa de Europa. El lateral del Real Madrid tuvo que abandonar el césped de Kiev a los 36 minutos después de sufrir un problema muscular en el duelo entre el Real Madrid y el Liverpool. Se fue entre lágrimas y ayudado por los médicos, sin consuelo porque la escena le recuerda a la pesadilla de 2016.

Por entonces, el defensa blanco sufrió una lesión de grado II en el ilopsoas derecho durante la final contra el Atlético de Madrid. Ese problema dejó a Carvajal sin la Eurocopa de Francia y ahora falta por confirmar el alcance de la lesión para saber si podrá acudir al Mundial de Rusia. Carvajal estaba entre los 23 elegidos por Julen Lopetegui.

Esta vez, Carvajal se lesionó en una carrera. El jugador del Real Madrid trató de dar un taconazo y ahí fue cuando notó un dolor en la zona del isquiotibial derecho que le llevó al suelo directamente.